La Eneida
La Eneida "¡Ay!, ¿por qué nimbos tan grandes han ceñido el éter?
¿Qué nos deparas, padre Neptuno?" Luego que así dijo
ordena arriar las velas y ponerse a los fuertes remos,
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y ofrece pliegues oblicuos al viento, y añade esto:
"Magnánimo Eneas, ni aunque Júpiter me lo prometiera
con su respaldo esperaría yo tocar Italia con este cielo.
Opuestos rugen los vientos de costado y se levantan
de lo negro de la tarde y el aire se condensa en nubes.
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Y no podemos nosotros luchar en su contra ni hacer
tan gran esfuerzo. Puesto que nos vence Fortuna, sigamos
y pongamos rumbo a donde nos llama. No creo lejanas