La Eneida
La Eneida y deja que cada nave elija como presentes tres terneros
y que se lleven los vinos y un gran talento de plata.
Honores especiales concede para los propios capitanes;
al vencedor una clámide de oro cuya orla recorre
250
en doble meandro muchísima púrpura melibea,
y, bordado, el regio muchacho del frondoso ida
fatiga a los veloces ciervos con su jabalina, en la carrera
fiero, como jadeando, al que el alado escudero
de Jove se llevó a lo alto desde el Ida en sus curvas garras;
255
los ancianos guardianes tienden en vano sus palmas
a los astros y se ensaña con el aire el ladrido de los perros.
Y el que por su valor ocupó después el lugar segundo,
a ese una loriga tejida de mallas ligeras y triple hilo
de oro que él mismo vencedor arrancara a Demóleo