La Eneida
La Eneida Con este hermoso presente premia al joven egregio.
Luego, cuando acabó la carrera y entregó los premios:
"Ahora, si alguno ánimo y valor guarda en su pecho,
preséntese y levante sus brazos con las palmas fajadas",
así dice, y propone un doble honor para el combate:
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al vencedor un novillo cubierto de oro y de cintas,
una espada y un hermoso yelmo como consolación para el vencido.
Al punto, sin tardanza, con vastas fuerzas se presenta
Dares y se alza entre gran griterío de los hombres,
el único que solía competir con Paris
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y también, junto al túmulo donde duerme Héctor el grande,