La Eneida
La Eneida a rodeos y emprenden simulacros de combate bajo las armas,
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y ya descubren sus espaldas en la huida, ya vuelven flechas
amenazantes, ya firmada la paz cabalgan en lÃnea.
Como cuentan que un dÃa en la alta Creta el Laberinto
tuvo un recorrido trazado de muros ciegos y una engañosa
trampa de mil caminos por donde las pistas de la salida
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quebraba un vagar desconocido y sin retorno;
no con marcha distinta los hijos de los teucros enlazan
sus pasos y tejen fugas y batallas jugando,
como delfines que nadando por los húmedos mares
surcan el Carpacio y el Libico.