La Eneida
La Eneida a la flota de Ilión y vientos insufla a su caminar,
tramando muchas cosas sin saciarse aún por el dolor antiguo.
Ella apresura su camino por el arco de mil colores
y corre la virgen sin que nadie la vea con rápido vuelo.
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Contempla la numerosa reunión y la playa recorre
y ve los puertos desiertos y la flota abandonada.
A lo lejos, en una solitaria ribera, las troyanas apartadas
lloraban la pérdida de Anquises y todas el profundo
mar contemplaban llorando. Tantas olas, ¡ay!, y mares
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tan grandes aguardaban a las fatigadas, era la queja de todas;
piden una ciudad, hartas de soportar las fatigas del ponto.
Así que entre ellas se lanza experta en causar daño
y pierde el aspecto y las ropas de diosa;
se convierte en Béroe, anciana esposa del tmario Doriclo,