La Eneida
La Eneida 620
que un dÃa tuvo estirpe, hijos y nombre,
y asà se presenta ante las madres de los Dardánidas.
"¡Ay, desventuradas -dice- a las que la tropa aquea no condujo
a la muerte en la guerra bajo los muros de la patria! ¡Ay, pueblo
infeliz! ¿Para qué destrucción te reserva Fortuna?
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Ya transcurre el séptimo verano desde la caÃda de Troya,
y los mares y las tierras todas y tantos inhóspitos peñascos
y los astros andamos recorriendo, mientras por el gran mar
perseguimos una Italia que se escapa y nos hacen rodar las olas.
Aquà está el territorio de su hermano Erice y el huésped Acestes:
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¿quién nos impide plantar los muros y dar una ciudad a los hombres?
¡Ay, patria y Penates salvados en vano del enemigo!,