La Eneida
La Eneida 655
por la tierra presente y los reinos fatales que las llamaban,
cuando la diosa se alzó por el cielo en sus alas iguales
y trazó a su paso bajo las nubes un arco enorme.
Entonces atónitas por la visión y llevadas de su furia
se ponen a gritar y roban el fuego de los hogares secretos,
660
despojan unas los altares, hojas y ramas y teas
arrojan. Se enfurece Vulcano con las riendas sueltas
por los bancos y los remos y las pintadas popas de abeto.
Mensajero, al túmulo de Anquises y a las gradas del teatro
lleva la nueva de que arden las naves Eumelo, y ellos mismos
665
ven detrás la oscura ceniza volando en una nube.
Y Ascanio el primero, según guiaba gozoso la ecuestre