La Eneida
La Eneida carrera, así se dirigió decidido sobre su caballo al agitado
campamento y sus maestros sin fuerzas retenerle no pueden.
"¿Qué es esa nueva locura? ¿Y ahora, qué pretendéis -dice-
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¡ay!, pobres ciudadanas? Ni al enemigo ni el hostil campamento
de los argivos, vuestras esperanzas estáis quemando. ¡Eh, soy yo,
soy vuestro Ascanio! " Arrojó ante sus pies el yelmo vacío,
con el que cubierto andaba jugando a simulacros de guerra.
Se apresura a la vez Eneas, a la vez la tropa de los teucros.
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Mas ellas por todas partes escapan de miedo a playas
diversas, y buscan las selvas a escondidas y las cóncavas rocas
por donde pueden; su acción las avergüenza y la luz y vueltas