La Eneida
La Eneida de tus naves y se compadeció al fin desde el alta cielo.
Atiende los consejos que ahora te brinda bellísimos
el anciano Nautes; llévate a Italia jóvenes escogidos,
los más esforzados corazones. Tendrás que pelear en el Lacio
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con un pueblo duro y salvaje. Antes, sin embargo, entra
en las mansiones infernales de Dite y por el profundo Averno
ven, hijo, a mi encuentro. Que no me tiene el impío
Tártaro, las tristes sombras, sino que frecuento los amenos
concilios de los píos y el Elisio. Aquí la casta Sibila
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te guiará con mucha sangre de negros animales.
Entonces toda tu raza conocerás y qué murallas te aguardan.