La Eneida
La Eneida 760
consagrado al túmulo de Anquises y un amplio bosque.
Y ya todos habían celebrado un banquete de nueve días y cumplido
el honor a los altares: plácidos vientos el mar allanaron
y con frecuente soplido a alta mar les llama el Austro.
Un llanto intenso surge por las playas curvadas;
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abrazados dejan pasar la noche y el día.
Ya hasta las madres y aquellos que poco ha por áspera
tenían la cara del mar e insoportable su numen,
irse quieren y aguantar todas las fatigas del camino.
El bueno de Eneas les consuela con palabras de amigo
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y llorando los encomienda a su pariente Acestes.
Tres terneros a Érice y una cordera a las Tempestades
ordena sacrificar y largar luego amarras.
Él, ceñida la cabeza con hojas de olivo cortado,