La Eneida
La Eneida Deífobe de Glauco, que así dice al rey:
"No es éste para ti el momento de mirar estampas;
ahora mejor será sacrificar siete novillos de un rebaño
intacto y otras tantas ovejas escogidas según la costumbre."
Así dijo a Eneas (y no retrasan los hombres las sagradas
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órdenes) y convoca a los teucros la sacerdotisa al alto templo.
El flanco inmenso de la roca eubea se abre en un antro
al que llevan cien amplias entradas, cien bocas,
por donde salen otras tantas voces, respuestas de la Sibila.
Habían ya llegado al umbral cuando dice la virgen: "Es el momento
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de buscar los hados. ¡El dios, he aquí al dios!" Mientras esto decía
delante de la puerta, de pronto, ni su gesto ni el color