La Eneida
La Eneida 545
Ve, ve, gloria nuestra; que tengas hados mejores."
Esto dijo, y aún hablando volvió sobre sus pasos.
Mira Eneas atrás y de pronto bajo una roca a la izquierda
ve unas anchas murallas protegidas con un triple muro
que rauda corriente ciñe de ardientes llamas,
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el Flegetonte del Tártaro, y arrastra resonantes piedras.
Enfrente queda una puerta enorme y unas columnas de diamante macizo,
tal que ninguna fuerza humana ni los propios habitantes del cielo
podrían abrir en son de guerra; una torre de hierro se alza al aire,
Y Tisífone sentada, revestida de un manto de sangre,
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