La Eneida
La Eneida de Dárdano, qué descendencia aguarda a la Ãtala estirpe,
almas ilustres y que han de sumarse a nuestro nombre,
te explicaré con palabras, y te haré ver tu propio destino.
Aquel joven -es- que se apoya sobre el asta pura,
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ocupa por suertes el lugar más cercano a la luz, el primero a las auras
etéreas subirá con mezcla de Ãtala sangre,
Silvio, nombre albano, tu póstuma prole
que, longevo, tarde tu esposa Lavinia
te criará en las selvas, rey y padre de reyes,
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de donde nuestra raza dominará en Alba Longa.
A su lado está Procas, gloria del pueblo troyano,
y Capis y Numitor y el que te hará volver con su nombre,
Silvio Eneas, por igual en piedad y en armas
egregio, si alguna vez recibe el reino de Alba.