La Eneida
La Eneida 770
¡Qué jóvenes! ¡Qué fuerza demuestran -mira-
y qué sienes ciñe con su sombra la cívica encina!
Éstos Nomento y Gabios y la ciudad de Fidena,
éstos el alcázar colatino levantarán para ti sobre los montes,
Pometios y Castro de Inuo y Bola y Cora;
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éstos serán sus nombres luego, hoy son tierras sin nombre.
Y el hijo de Marte se hará compañero del abuelo,
Rómulo, a quien de la sangre de Asáraco su madre Ilia
parirá. ¿No ves cómo se alzan sobre su cabeza dos crestas
y el mismo padre de los dioses ya con su honor lo señala?
¡Ah, hijo! Bajos los auspicios de éste aquella ínclita Roma
igualará su imperio con las tierras, su espíritu con el Olimpo,