La Eneida
La Eneida gobernara Saturno, y hasta los garamantes y los indos
llevará su imperio; se extiende su tierra allende las estrellas,
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allende los caminos del año y del sol, donde Atlante portador del cielo
hace girar sobre sus hombros un eje tachonado de lucientes astros.
Ante su llegada, ahora ya se horrorizan los reinos caspios
con las respuestas de los dioses y la tierra meotia,
y se estremecen las siete bocas temblorosas del Nilo.
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Ni aun Alcides recorrió tanta tierra,
bien que asaetease a la cierva de patas de bronce o de Erimanto
en los bosques pusiera paz y temblar hiciera a Lerna con su arco;
ni el que victorioso lleva sus yuntas con riendas de pámpanos,
Líber, bajando tigres de la elevada cumbre del Nisa.