La Eneida
La Eneida e incluso a un Eácida, estirpe de Aquiles poderoso en las armas,
vengando a los antepasado de Troya y los templos mancillados de Minerva.
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¿Quién dejará de nombrarte, gran Catón, o a ti, Coso?
¿Quién la estirpe de Graco o a los dos Escipiones,
dos rayos de la guerra, azote de Libia, y al poderoso en lo poco,
Fabricio, o a ti, Serrano, sembrando tus surcos?
¿A dónde me lleváis cansado, Fabios? Tú el Máximo aquél eres,
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quien solo, contemporizando, nos salvas el estado.
Labrarán otros con más gracia bronces animados
(no lo dudo), sacarán rostros vivos del mármol,
dirán mejor sus discursos, y los caminos del cielo
trazarán con su compás y describirán el orto de los astros:
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tú, romano, piensa en gobernar bajo tu poder a los pueblos
(éstas serán tus artes), y a la paz ponerle normas,
perdonar a los sometidos y abatir a los soberbios."
AsÃ, el padre Anquises, y añade ante su asombro: