La Eneida
La Eneida "No pretendas casar a tu hija con un matrimonio latino,
oh, sangre mÃa, ni confÃes en el tálamo ya preparado.
Yernos vendrán extranjeros que con su sangre nuestro
nombre llevarán a los astros y cuyos descendientes
todo verán caer bajo sus pies, todo gobernarán
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cuanto ve el sol al correr de uno a otro Océano."
No guarda en su boca Latino esta respuesta
de su padre Fauno ni los consejos recibidos en la noche callada,
sino que ya la Fama que vuela alrededor por las ciudades
ausonias los habÃa llevado, cuando la juventud laomedontia
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ató sus naves a la pendiente hermosa de la orilla.
Eneas y sus jefes primeros y el apuesto Julo
dan con sus cuerpos bajo las ramas de un árbol alto,