La Eneida
La Eneida y ordenan un banquete y disponen por la hierba bajo los alimentos
tortas de harina (así el propio Júpiter se lo inspiraba)
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y colman de frutas silvestres el suelo cereal.
Aquí por caso, cuando todo acabaron y la poca comida les obligó
a hincar el diente en la delgada pasta de Ceres
y a violar con manos y audaces mandíbulas el círculo
de las tortas del destino, sin dejar siquiera los anchos cuadros:
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"¡Vaya! ¿Hasta las mesas nos comemos?", exclamó Julo
y nada más, en broma. El escuchar estas palabras por vez primera
trajo el final de las fatigas, y al punto las arrancó el padre