La Eneida
La Eneida os habéis adentrado en las orillas del río e instalado en el puerto.
No evitéis nuestra hospitalidad ni queráis ignorar a los latinos,
raza de Saturno que es justa no por ley o atadura,
sino por voluntad propia y siguiendo el ejemplo del antiguo dios.
Que recuerdo, en efecto (aunque los años oscurecen los hechos),
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que así lo contaban los viejos auruncos, cómo nacido en estos campos
llegó Dárdano hasta las ciudades ideas de Frigia
y a la Samos de Tracia, que ahora llaman Samotracia.
A aquel que de aquí partió del tirreno solar de Córito,
ahora en solio de oro la morada regia del cielo estrellado
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lo acoge y aumenta en los altares el número de los dioses."
Dijo, y con estas palabras le sigue Ilioneo:
"Rey de la egregia estirpe de Fauno, ni la negra tormenta