La Eneida
La Eneida 190
Circe, pájaro lo volvió y salpicó de colores sus alas.
Del interior de tal templo, sentado en el trono de sus padres,
Latino llamó a los teucros a su lado y les hizo pasar,
y una vez allí les dice el primero con boca placentera:
"Decidme, Dardánidas (pues no nos es vuestra ciudad desconocida
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ni vuestra raza, y hemos oído que andáis vagando por el mar),
¿qué buscáis? ¿Qué motivo o qué necesidad arrastró
vuestras naves a la playa de Ausonia por vados cerúleos?
Bien por errar la ruta, bien llevados de las tempestades
cual a menudo sucede en alta mar a los marinos,
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