La Eneida
La Eneida donde refluye el Océano como aquel a quien separa la zona del sol inicuo
que se extiende en medio de las otras cuatro.
Después de aquel desastre llevados por tantos vastos mares,
buscamos un pequeño solar para los dioses patrios y una costa
tranquila, y agua y aire libre para todos.
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No seremos indignos de vuestro reino ni será pequeña
vuestra fama ni se borrará la gracia de tan grande favor,
ni habrán de arrepentirse los ausonios de acoger a Troya en su regazo.
Que lo juro por los hados y la diestra poderosa de Eneas,
si alguno hay que la haya conocido en tratos o en armas y guerra;
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muchos pueblos, muchas naciones (no nos desprecies, aunque