La Eneida
La Eneida 270
yernos vendrán -que éste es el futuro del Lacio- que con su sangre
alzarán nuestro nombre a las estrellas. Y yo creo que éste
es aquel que el destino reclama y así si es buen adivino el corazón, lo deseo."
Dicho esto el padre elige caballos de su manada
(trescientos aguardaban relucientes en altos establos),
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y al punto ordena que para todos los teucros sean llevados por orden
los alados corceles enjaezados de púrpura y telas bordadas
(de los pechos les cuelgan collares de cuentas de oro,
de oro cubiertos, oro amarillo muerden entre los dientes),
para el ausente Eneas un carro y una pareja para el yugo