La Eneida
La Eneida no pudieron tampoco caer prisioneros, ni quemó el incendio
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de Troya a sus guerreros? En plena batalla y entre el fuego
supieron hallar una salida. Así que, ya veo, al fin mi numen
yace agotado, o saciado mi odio me he cruzado de brazos.
¡Para eso me lancé a perseguirlos, arrojados de su patria,
con vehemencia porlas aguas y a impedir por todo el mar su huida!
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Agotado se han las fuerzas del mar y del cielo contra los teucros.
¿De qué me sirvieron las Sirtes o Escila, de qué Caribdis
enorme? Ya se refugian en el ansiado cauce del Tiber
sin miedo del piélago o de mí. Fue Marte capaz de perder
al pueblo de los Lápitas gigantes; el propio padre de los dioses