La Eneida
La Eneida Róseos del Velino, los de las escarpadas rocas de Tétrica
y el monte Severo y Casperia y Forulos y el rÃo de Himela;
los que beben del Tiber y el Fábar, los que envió la frÃa
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Nursia y las tropas de Hortano y los pueblos latinos,
y a los que divide con sus aguas el Alia de infausto nombre:
numerosos como las olas que ruedan en el mármol libico,
cuando cruel Orión se oculta entre las aguas en invierno,
o como espigas que se doran apretadas bajo el sol nuevo
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en las llanuras del Hermo o en los rubios campos de Licia.
Resuenan los escudos y la tierra se espanta del batir de pies.
También el agamenonio Haleso, enemigo del nombre troyano,