La Eneida
La Eneida 760
Marchaba también a la guerra el bellísimo hijo de Hipólito,
Vibio, a quien insigne lo envió Aricia, su madre,
criado en los bosques de Egeria entre húmedas
riberas, donde la grasa aplaca el altar de Diana.
Pues dice la fama de Hipólito que luego que por las mañas
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de su madrasta murió y pagó el castigo paterno con su sangre
descuartizado entre locos caballos, a los astros de nuevo
etéreos llegó y a los aires superiores del cielo
al conjuro de las hierbas peonias y del amor de Diana.
Entonces el padre omnipotente enojado porque de las sombras
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infernales algún mortal volviera a la luz de la vida,
él mismo al inventor de tal arte y medicina,