La Eneida
La Eneida 785
que resopla por sus fauces fuegos del Etna;
tanto más ésta se agita y se enardece de tristes llamas
cuanto más crudo se vuelve el combate de la sangre vertida.
El bruñido escudo lo con los cuernos levantados
en oro le adornaba, ya cubierta de pelo, ya vaca
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-tema extraordinario-, y Argo el custodio de la virgen
y su padre !naco derramando un torrente de la jarra labrada.
Le sigue una nube de infantes y ejércitos de escudos
se forman por toda la campiña, la juventud argiva
y las tropas auruncas, los rútulos y los antiguos sicanos
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y las filas sacranas y los labicos de pintados escudos;