La Eneida
La Eneida esperado en el suelo laurente y en los predios latinos:
ésta será tu casa segura, tus seguros Penates (no te rindas).
Ni te asusten amenazas de guerra; abajo se vinieron
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todo el enojo de los dioses y sus iras.
Y tú mismo, para que no creas que el sueño te forma imágenes falsas,
encontrarás bajo las encinas de la orilla una enorme cerda blanca
echada en el suelo, recién parida de treinta
cabezas, con las blancas crías en torno a sus ubres.
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[Éste será el lugar de tu ciudad, ése el seguro descanso a tus fatigas,]
de donde con el correr de tres veces diez años la ciudad
Ascanio fundará de ilustre nombre, Alba.
No te anuncio cosas no seguras. Ahora escucha que te muestre