La Eneida
La Eneida vestidos de pieles según la costumbre, y llevaban antorchas.
Reanudan el banquete y llevan gratos presentes
de la segunda mesa y colman las aras de platos llenos.
Llega entonces en torno a los altares humeantes
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el canto de los Salios, ceñidas las sienes de ramas de chopo,
aquí el coro de jóvenes, allí el de ancianos, cantan con ritmo
los gloriosas hazañas de Hércules: cómo en primer lugar
mató, estrangulándolas, a las dos monstruosas serpientes de su madrastra,
cómo también arrasó con la guerra ciudades egregias,
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Troya y Ecalia; cómo mil duros trabajos
llevó a cabo bajo el rey Euristeo por los hados
de la inicua Juno. "Tú, invicto, con tu mano acabas