La Eneida
La Eneida guardó su dÃa y Potitio lo impulsó el primero
y, del culto de Hércules guardiana, la casa Pinaria
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este ara levantó en el bosque, a la que siempre
llamaremos Máxima, y que siempre será la más grande.
Asà que vamos, jóvenes; ceñid con ramas vuestro pelo
con ocasión de gloria tan grande y tended con las diestras
vuestros vasos invocando al dios común y ofreced el vino gustosos."
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HabÃa dicho, cuando con la sombra de Hércules el chopo bicolor
cubrió sus cabellos dejando colgar sus hojas,
y la copa sagrada ocupó su diestra. Rápido todos
alegres liban en la mesa y rezan a los dioses.
Se acerca entretanto más Véspero a las pendientes del Olimpo.
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Y marchaban ya los sacerdotes y Potitio el primero