La Eneida
La Eneida matan a sus cómplices y lanzan antorchas a su tejado.
Él, escapando a la matanza, se refugió en los campos
de los rútulos y se protege con las armas de su huésped Turno.
Así que toda Etruria se levantó en furia justiciera
pidiendo castigo para el rey con la ayuda de Marte.
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A estos miles, Eneas, pondré bajo tu mando.
Que se agitan las popas apretadas por toda la ribera
y ordenan izar las enseñas, y los detiene cantando el futuro
el longevo arúspice: "Oh, escogida juventud de Meonia,
flor y virtud de héroes antiguos, a quienes lanza contra el enemigo
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un justo dolor yprovoca Mecencio con ira merecida;
a ningún ítalo le está permitido mandar expedición tan grande,
buscad caudillos extranjeros." Acampó entonces el ejército