La Eneida
La Eneida en pie en lo alto de la popa, al que llamas gemelas le arrojan
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las espléndidas sienes y el astro de su padre brilla en su cabeza.
En otra parte Agripa, con los vientos y los dioses de su lado
guiando altivo la flota; soberbia insignia de la guerra,
las sienes rostradas le relucen con la corona naval.
Al otro lado, con tropa variopinta de bárbaros, Antonio,
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vencedor sobre los pueblos de la Aurora y el rojo litoral,
Egipto y las fuerzas de Oriente y la lejana Bactra
arrastra consigo, y le sigue (¡sacrilegio!) la esposa egipcia.
Todos se enfrentaron a la vez y espumas echó todo el mar
sacudido por el refluir de los remos y los rostros tridentes.
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