La Eneida
La Eneida y el castigo de los crÃmenes y a ti, Catilina, colgado
de roca amenazante y temiendo el rostro de las Furias,
y a los justos, separados, y a Catón dándoles leyes.
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Entre todo esto se extendÃa la imagen de oro
del mar henchido, mas el azul espumaba de blancas olas.
Y alrededor en cÃrculo brillantes delfines de plata surcaban
la superficie con sus colas y cortaban las aguas.
En el centro escuadras de bronce, las guerras de Accio,
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aparecÃan, y toda Leucate podÃas ver hirviendo
con Marte en formación ylas olas refulgiendo en oro.
A este lado César Augusto guiando a los Ãtalos al combate
con los padres y el pueblo, y los Penates y los grandes dioses,