La Eneida
La Eneida darán sus leyes, y serán cerradas las sanguinarias puertas de la Guerra
con trancas reforzadas y con hierro; dentro, impío, el Furor
sentado sobre sus armas crueles y atado con cien nudos
295
de cadenas a la espalda rugirá erizado con su boca de sangre."
Esto dice, y envía desde el cielo al que Maya engendró
a que se abran las tierras y los nuevos alcázares de Cartago
acojan a los teucros, para que no los rechace de sus tierras
Dido, ignorando el destino. Vuela aquél por el cielo abierto
300
con el impulso de sus alas y se presenta raudo en las costas de Libia.
Y ya cumple las órdenes y rinden los púnicos su fiero corazón