La Eneida
La Eneida el tiempo marcado las Parcas, cuando de Turno el sacrilegio
hizo apartar a la Madre las antorchas de las naves sagradas.
Brilló entonces una rara luz ante los ojos y una enorme
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nube pareció cruzar el cielo de lado de la Aurora
y los coros ideos; luego cae por los aires
una voz horrenda y llena las tropas de rútulos y troyanos:
"No os empeñéis, teucros, en defender mis naves queridas
ni arméis vuestras manos; antes incendiará Turno los mares
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que los sagrados pinos. Quedad vosotras libres,
marchaos, diosas del mar; lo manda vuestra madre."
Y al punto cada barco rompe las cadenas de la orilla
y como delfines, metiendo sus rostros en el agua
buscan el fondo. Salen de ahí (asombroso prodigio)