La Eneida
La Eneida en las orillas del Po o cerca del Átesis ameno,
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y levantan al cielo sus cabezas frondosas y agitan la altísima copa.
Los rútulos irrumpen en la entrada en cuanto la vieron abierta;
en seguida Quercente y Aquículo, hermoso con sus armas,
y Tmaro lanzado de ánimo y el marcial Hemón
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con todos sus hombres, o se volvieron y dieron la espalda
o en el mismo umbral de la puerta dejaron sus vidas.
Entonces crece aún más el furor en los corazones discordes,
y ya los troyanos reunidos en el mismo lugar se agrupan
y osan hacerles frente y salir adelante.