La Eneida
La Eneida 775
versos y cítaras y marcar el ritmo con las cuerdas,
siempre caballos y armas cantaba y las guerras de los hombres.
Acuden por último los jefes de los teucros enterados
de la matanza de los suyos, Mnesteo y el fiero Seresto,
y dispersados ven a sus compañeros y al enemigo en casa.
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Y Mnesteo: "¿A dónde huís, a dónde?", dice.
"¿Es que tenéis más muros u otras murallas más allá?
¿Un solo hombre, ciudadanos, rodeado del todo
por vuestras defensas causará impunemente
estrago tan grande en la ciudad? ¿Mandará al Orco a tantos
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de los mejores jóvenes? ¿No os da pena, cobardes y vergüenza
del gran Eneas y de la pobre patria, de los antiguos dioses?"
Encendidos con tales palabras se animan y en línea cerrada