La Eneida
La Eneida Es injusto que los ítalos rodeen la Troya que nace
con llamas y que Turno se establezca en la tierra de sus padres,
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siendo Pilumno su abuelo y su madre la diva Venilia.
¿Y qué si los troyanos atacan a los latinos con negra tea,
someten a su yugo campos ajenos y el botín se llevan?
¿Y qué si roban suegros y arrancan de su regazo a las prometidas,
piden con la mano la paz y cuelgan las armas de sus popas?
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Tú puedes salvar a Eneas de manos de los griegos,
y ocultarlo en la niebla y los vientos inanes,
y puedes convertir sus barcos en otras tantas Ninfas,
¿y me estará a mí vedado ayudar un poco a mi vez a los rútulos?
"Eneas sin saberlo está lejos": pues que lejos esté y no lo sepa.
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Tuyas son Pafos y el Idalio, tuya la alta Citera:
¿por qué provocas a una ciudad preñada de guerras