La Eneida
La Eneida 160
clavado a su lado le pregunta bien por las estrellas, la ruta
en una noche oscura, bien por cuanto pasó por mar y por tierra.
Abrid, diosas, ahora el Helicón y entonad vuestro canto,
qué fuerzas van siguiendo desde etruscas riberas
a Eneas y arman sus naves y se dejan llevar por el agua.
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Másico surca el primero las olas con su tigre de bronce;
con él un grupo de mil jóvenes, cuantos las murallas de Clusio
dejaron y la ciudad de Cosas, que tienen por armas las flechas
y las ligeras aljabas sobre los hombros y los arcos mortales.
Con él el torvo Abante: toda su tropa relucía
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