La Eneida
La Eneida y nos mandó ser diosas y pasar bajo las olas la vida.
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Pero es que el niño Ascanio está detrás del muro y los fosos,
en medio de las flechas y los latinos erizados de guerra.
Los jinetes arcadios ya están en los lugares señalados
con los etruscos valerosos; es firme opinión de Turno,
para que no lleguen al campamento, hacerles frente antes.
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Asà que, ¡arriba!, y en cuanto llegue la Aurora
llama a las armas a tus aliados y empuña el escudo que invicto
te dio el señor del fuego y lo cercó con bordes de oro.
La luz de mañana, si no tomas en vano mis palabras,
contemplará montones ingentes de rútulos muertos."