La Eneida
La Eneida 330
inútiles, parte los desvía la madre Venus cuando silban
junto a su cuerpo. Se dirige Eneas al fiel Acates:
"Pásame dardos, que ni uno arrojará en vano mi diestra
contra los rútulos de los que en las llanuras de Troya
se clavaron en el cuerpo de los griegos." Toma entonces una gran lanza 335
y la arroja: ella, volando, traspasa el bronce del escudo
de Meón y rompe a la vez la coraza y el pecho.
Acude en su ayuda su hermano Alcánor y con la diestra
sujeta al hermano que cae: otra lanza le atraviesa el brazo
y se escapa y mantiene su camino ensangrentada,
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y del hombro le cuelga por los tendones la diestra moribunda.
Numitor entonces sacó la lanza del cuerpo de su hermano
y la envió contra Eneas, mas no se le dio
alcanzarle de lleno y rozó el muslo del gran Acates.