La Eneida
La Eneida 870
una gran vergüenza y la locura con el dolor mezclada.
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Y entonces con gran grito a Eneas gritó por tres veces.
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Eneas le reconoció al punto y alegre suplica:
"¡Asà lo quiera el padre de los dioses, asà el alto Apolo!
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¡Empieza de una vez a pelear!"
Sólo esto dijo y sale al encuentro del asta enemiga.
Y el otro: "¿Crees asustarme cuando a mi hijo me has robado,
más que cruel? Éste era el único camino para perderme:
ni a la muerte tememos ni respetamos a ninguno de los dioses.