La Eneida
La Eneida que le aclamaban (pues apretado le rodeaba el grupo de los jefes):
"Hemos logrado algo grande, soldados; dejad todo temor
en cuanto a lo que resta. Éstos son los despojos y las primicias
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de un rey orgulloso, y éste es Mecencio, por mis manos.
Ahora, el camino hacia el rey y los muros latinos nos espera.
Disponed las armas, animosos aguardad la guerra;
que ningún retraso nos sorprenda cuando quieran los dioses
que alcemos las enseñas y saquemos a los jóvenes del
campamento,
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ni nos retrase con el miedo una opinión cobarde.
Confiemos entretanto a la tierra los cuerpos insepultos
de nuestros camaradas, única honra en el Aqueronte profundo.
"Id -dice-. Adornad con los tributos postreros a esas almas