La Eneida
La Eneida En medio de todo esto, cuando más ardoroso era el tumulto,
225
he aquí que llegan sombríos mensajeros de la gran ciudad
de Diomedes con su respuesta: nada se ha logrado
con gastos tan enormes, de nada han valido ni regalos
ni oro ni grandes preces; otras armas han de buscar
los latinos o pedir la paz al rey troyano.
230
Se dejó vencer el propio rey Latino por una gran tristeza.
De que a Eneas lo trae el destino por voluntad divina
le advierten la ira de los dioses y los recientes túmulos que ve.
Así que una gran asamblea y a los primeros de los suyos
por su poder convocados reúne en los altos umbrales.