La Eneida
La Eneida Con tales palabras se encendió la violencia de Turno.
Gime y prorrumpe con estas voces de lo profundo del pecho:
"Larga ocasión de hablar tienes siempre, Drances,
justo cuando las guerras brazos reclaman, y acudes el primero
si se convoca a los padres. Pero no hay que llenar la curia de palabras
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que vuelan grandiosas estando tú a cubierto mientras el valladar de los muros
detiene al enemigo y no se inundan de sangre las fosas.
Continúa tronando con tu discurso (como sueles) y acúsame
de tener miedo tú, Drances, ya que tan gran montón de teucros
muertos ha dejado tu diestra y todos los campos señalados
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de trofeos. De cuánto es capaz un valor vigoroso
nos cabe experimentar, y está claro que no hay que buscar