La Eneida
La Eneida Ella, sorprendiéndolo (no fue difícil al volverse la columna),
lo atraviesa, y le dice además con pecho enemigo:
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"¿Creíste, tirreno, que con fieras andabas por el bosque?
El día ha llegado que conteste a vuestras palabras
con armas de mujer; sin embargo, te llevarás a los Manes
de tus padres gloria no pequeña: haber caído a manos de Camila."
A continuación, a Orsffoco y Butes, dos grandes cuerpos
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entre los teucros. A Butes, de espaldas, le clavó la lanza
entre el yelmo y la loriga por donde asoma el cuello
según ya sentado y cuelga del brazo izquierdo el escudo;
burla a Orsíloco dando en su huida una gran vuelta
y, en giro más pequeño, persigue al perseguidor.