La Eneida
La Eneida 670
derribado del caballo herido y el otro
por acercarse y ofrecer al caído una diestra inerme,
a la vez ambos caen de cabeza. Añade a éstos Amastro
Hipótades y persigue, acosándolos de lejos con su lanza,
a Téreo y a Harpálico, a Demofonte y a Cromis,
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y cuantos dardos salieron volando de la mano de la virgen,
tantos guerreros frigios cayeron. Lejos cabalga con armas
desconocidas órnito, cazador en su caballo yápige,
cuyas anchas espaldas cubre una piel arrancada
a un novillo mientras combate, y la cabeza le protege la enorme
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boca abierta y las mandíbulas de un lobo con sus blancos dientes,
y arma sus manos agreste maza; él se mueve
entre las tropas y saca por encima su cabeza.