Candido. Micromegas. Zadig
Candido. Micromegas. Zadig La señora baronesa, que pesaba alrededor de trescientas cincuenta libras[2], se granjeaba con ello gran consideración, y hacía los honores de su casa con una dignidad que la hacía aún más respetable. Su hija Cunegunda, de diecisiete años de edad, era de tez encendida, fresca, rolliza, apetitosa. El hijo del barón parecía en todo digno de su padre. El preceptor Pangloss[3] era el oráculo de la casa, y el pequeño Cándido escuchaba sus lecciones con toda la buena fe de su edad y carácter.
Pangloss enseñaba metafísico-teólogo-cosmolonigología[4]. Demostraba admirablemente que no hay efecto sin causa y que, en este mundo, el mejor de los posibles, el castillo de monseñor barón era el más bello de los castillos, y la señora baronesa la mejor de las baronesas posibles.
