Cándido
Cándido ¡Ay Panglós amigo! ¡ay amigo Martin! ¡ay amada Cunegunda! ¡lo que es este mundo! decia Candido en el navío holandés. Cosa muy desatinada y muy abominable, respondió Martin.—Vm. ha estado en Inglaterra: ¿son tan locos como en Francia?—Es locura de otra especie, dixo Martin; ya sabe vm. que ámbas naciones estan en guerra por algunas aranzadas de nieve en el Canadá, y por tan discreta guerra gastan mucho mas que lo que todo el Canadá vale. Decir á vm. á punto fixo en qual de los dos paises hay mas locos de atar, mis cortas luces no alcanzan á tanto; lo que sí sé, es que en el pais que vamos á ver son locos atrabiliosos.