Cándido
Cándido Habíase quedado fray Hilarion en la sala de comer, bebiendo un trago miéntras servian la comida. Candido le dixo á Paquita: Pues si parecias tan alegre y tan contenta quando te encontré; si cantabas y halagabas al diaguino con tanta naturalidad, que te tuve por tan feliz como dices que eres desdichada. Ha, señor, respondió Paquita, esa es otra de las lacras de nuestro oficio. Ayer me robó y me aporreó un oficial, y hoy tengo que fingir que estoy alegre para agradar á un frayle.