Cándido
Cándido Entónces no dudáron Candido ni Martin de que era mogiganga de carnaval. El quarto criado dixo al quarto amo: Vuestra Magestad se podrá ir quando quiera, y se salió lo mismo que los demas. Otro tanto dixo el criado quinto al quinto amo; pero el sexto se explicó de muy diferente modo con el sexto forastero, que estaba al lado de Candido, y le dixo: A fe, Señor, que nadie quiere fiar un ochavo á Vuestra Magestad, ni á mi tampoco, y que esta misma noche pudiera ser muy bien que nos metieran en la cárcel, y asà voy á ponerme en salvo: quédese con Dios Vuestra Magestad.
Habiéndose marchado todos los criados, se quedáron en alto silencio Candido, Martin y los seis forasteros. Rompióle al fin Candido, diciendo: Cierto, señores, que es donosa la burla; ¿porqué son todos vms. reyes? Yo por mi declaro que ni el señor Martin ni yo lo somos. Respondiendo entónces con mucha dignidad el amo de Cacambo, dixo en italiano: Yo no soy un bufon; mi nombre es Acmet III; he sido gran Sultan por espacio de muchos años; habia destronado á mi hermano, y mi sobrino me na destronado á mÃ; á mis visires les han cortado la cabeza, y yo acabo mis dias en el serrallo viejo. Mi sobrino el gran Sultan Mahamud me da licencia para viajar de quando en quando para restablecer mi salud; y he venido á pasar el carnaval á Venecia.